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Cómo hacer para cambiar de alimento
El
cambio de comida casera a alimento
comercial (o el cambio de una marca a otra) no es tan fácil
como se cree. No hagas el cambio de un día para otro, ya
que podrías provocar vómito o diarrea en el animal.
Su organismo necesita adaptarse poco a poco a la nueva dieta.
Jamás lo obligues mediante regaños o mediante el
uso de la violencia a aceptar un nuevo alimento. El perro asociará
al alimento con una experiencia desagradable (gritos, golpes, etc.)
y ni siquiera se acercará a olfatearlo. El único medio
de alcanzar el éxito sin morir en el intento es a través
de la paciencia y tomando las cosas con calma.
El cambio debe ser progresivo. Dale el alimento casero o la marca
a la que está acostumbrado y agrega sólo un puñado
de la nueva dieta. Mézclalos perfectamente, ya que hay perros
que una vez que olfatean la mezcla, las hacen a un lado con el hocico
para comer con ansia la comida a la que está acostumbrado
sin tocar siquiera el nuevo alimento. Si de cualquier modo ha dejado
las croquetas al final, no te preocupes, aún nos quedan armas
para conseguir lo que deseamos.
En
su próxima comida, puedes elegir entre estas dos opciones
para conquistar el olfato del perro: vierte un poco de margarina
sobre las croquetas o remójalas en un poco de agua y caliéntalas
con el resto de la comida. Recuerda que NO debes ofrecerle al perro
el alimento demasiado caliente.
Si, a pesar de todo, tu perro sigue terco y no hay forma de que
pruebe ni una sola croqueta, es hora de recurrir a los alimentos
enlatados. Este tipo de alimentos está balanceado al igual
que los alimentos secos. Debido a que contienen un alto porcentaje
de humedad, resultan más apetecibles para el animal. Si se
lo come, en la siguiente comida añade una pequeña
porción de croquetas.
Vé aumentando la cantidad de alimento seco (y disminuyendo
la de alimento enlatado o comida casera) de manera gradual. El perro
debe comer lo que tú deseas en un lapso no mayor a siete
días.
Los
cachorros
pueden cambiar de comida casera a alimento comercial de la misma
manera, pero si estaban recibiendo suplementos de calcio y vitaminas,
hay que ir reduciendo la dosis de dicha suplementación a
medida que vayan consumiendo el nuevo alimento, pues éste
ya contiene las cantidades adecuadas de vitaminas y minerales.
Un animal enfermo o una hembra gestante no debe ser sometido
a este cambio sin consultar antes al médico veterinario.
Es recomendable que el médico veterinario le sugiera el
alimento ideal para los ejemplares en edad
avanzada (mayores de 6 años), ya que la proporción
de nutrientes que deben recibir es distinta a las de un perro joven.
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