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¿Qué le doy a mi perro maduro o
senil?
Conforme va creciendo una persona, sus necesidades cambian. Generalmente,
requieren un cuidado distinto del que se les daba cuando eran apenas
unos niños. Lo mismo sucede con tu perro. Cuando tu perro
esté entrando en su etapa de madurez, sus necesidades
(aunque distintas de las que tenía hace unos años)
deben ser satisfechas en su totalidad, con una dieta adecuada para
asegurarle que los años venideros sean ta placenteros como
hasta ahora lo han sido.
El valor nutricional de los años dorados
La
buena nutrición es muy importante para cualquier perro, pero
aún más cuando va entrando a su etapa de madurez.
Se trata de proporcionarle la misma calidad y nutrición que
ha estado llevando para evitar lo más posible cualquier problema
médico. Si la marca de alimento que le habías estado
dando no tiene una presentación "senior", lo más
conveniente es cambiar de marca por una que si ofrezca este tipo
de alimento. Realiza el cambio de manera gradual, quizá te
convenga esperar dos semanas. De este modo, el cambio no será
drástico y tu perro disfrutará de un nuevo alimento
que satisfaga sus necesidades nutricionales. Si tu veterinario te
recomienda el uso de un alimento en particular para ayudar en el
tratamiento de alguna enfermedad, no dudes en adquirirlo, pues le
estarás dando la mejor opción, sin lugar a dudas.
La batalla contra el tiempo
Mientras avanzan los años, la actividad de tu perro disminuye
gradualmente, lo que pudiera traer consigo ciertos trastornos como
artritis o algún problema del corazón. Aún
si su salud es perfecta, el peso de los años afecta los músculos
y las articulaciones, por lo que tu perro seguramente se volverá
más "lento". No te preocupes por esto, es un proceso
normal de la edad avanzada.
Este período en la vida de tu perro provocará que
la comida no sea digerida tan fácilmente como antes, y la
grasa no se quema de manera casi automática como en años
anteriores. Ya que tu perro no puede controlar la cantidad de calorías
que existen en su dieta, depende totalmente de tí para evitar
que suba
de peso. Sabemos que es más fácil subir kilos
que eliminarlos, por eso te recomendamos que estés al pendiente
de lo que come tu perro en todo momento. Disminuye los premios
que solías darle. No permitas que aumente de peso, pues podrías
estar provocándole serios problemas de salud. Recuerda que
no es cierto eso de "gordo es igual a sano". Tu médico
veterinario puede asesorarte al respecto.
No te olvides del agua
El
agua es esencial para la vida. Recuerda que una mascota de cualquier
edad necesita de un tazón de agua fresca y limpia en todo
momento. Algunos perros maduros tienden a tomar más agua
de la que solían tomar antes, de cualquier modo, si notas
cualquier cambio en el consumo de agua, consulta al veterinario,
pues podría ser un signo de enfermedad.
Otro aspecto de la nutrición en perros maduros es cómo
y dónde lo alimentas. Si tienes un perro de talla grande
como un Gran Danés
o un Afgano, procura
elevar el plato de comida a un nivel más adecuado para que
no tenga que comer a nivel del piso. Existen platos especiales en
los que se puede ajustar la altura de auerdo a cada perro. Se ha
comprobado que al evitarle a tu perro el estrés de comer
a nivel del piso, le estarás ofreciendo un descanso para
su espalda y sus articulaciones.
Disfruta de esta etapa junto con tu perro
Si llevas a tu perro a una revisión médica al menos
cada seis meses, si te aseguras de darle un alimento
de excelente calidad, si juegas con él cuando te lo pida
y si le tienes todos los cuidados posibles, te aseguramos que pasarán
juntos muchos años más. Jamás le des la espalda.
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