Una
mascota cuyo pelo se encuentra cepillado (desenredado), limpio y
arreglado, habla muy bien de su dueño y de los cuidados que
éste tiene hacia la mascota. En pocas palabras, nos dice
que es un dueño responsable que se preocupa por la salud
tanto externa como interna de su mascota.
Sin embargo, algunos propietarios descuidan este aspecto; creen
que el pelo de su mascota se mantiene cepillado (desenredado) y
limpio por sí sólo. Lo peor de todo, nos habla de
un propietario que desconoce los cuidados básicos del pelo
en su mascota, que no se preocupa ni le interesa.
Algunas razas, como el Poodle,
Schnauzer
y el Cocker,
entre otros, requieren de un servicio de estética completo
regular; otras razas como el Cobrador
Dorado, malaumte
de Alaska, Samoyedo
y Pastor Alemán
(sólo por mecionar algunas), necesitan que se les desenrede
el pelo con regularidad. No importa si nuestra mascota es de pelo
largo o corto, su pelo requiere de cuidados.
¿Qué pasa cuando no los acostumbramos al peinado
y al baño?. Bueno, a los perros, al igual que a los niños,
hay que acostumbrarlos a ciertas cosas. Cosas que son básicas
e indispensables y que sólo nos quitan 30 minutos al día.
Es entónces que el propietario decide llevar a la mascota
a la estética canina, pero ¿está acostumbrada?
Si la respuesta es negativa, la mascota se enfrenta a un pequeño
problema: no sabe que le va a pasar y tiene miedo. Por esta
razón, se desencadenará una "lucha" entre
la mascota y los estilistas caninos. De esta forma, tanto la mascota
como los estilistas se exponen a salir lastimados. El estrés
que sufre la mascota va a ser grande, y como consecuencia, se expondrá
a:
Enfermarse por estrés
Temor, angustia y pánico
Agresividad
Ser cortado
Maltrato y golpes
Gritos
Mal arreglo
Desmayos
En casos extremos: un paro cardiopulmonar que conlleva a la
muerte.
Por estas razones, muchos propietarios cambian frecuentemente de
estética canina, quejándose del servicio, o se quedan
a supervisar el servicio por desconfianza. Entónces, mis
preguntas son:
¿De quién es la culpa? ¿Del perro, del estilista
canino o del propietario? El punto no es buscar un(os) culpable(s),
sino todo lo contrario: buscar una solución.
¿Cómo acostumbrarlo?
Es fácil, sólo sigue estas reglas:
Desenrédalo y cepíllalo por lo menos cada tercer
día.
Báñalo mínimo una vez al mes.
Acostúmbralo al ruido de la secadora de cabello, y que
él se acostumbre a tenerla cerca.
Tócale las patas con frecuencia (las cuatro).
Para acostumbrarlo al ruido de la máquina rasuradora,
visita a tu médico veterinario o a la estética donde
lo llevas para que los estilistas lo acostumbren al ruido y al
manejo. De esta forma, tu mascota se acostumbrará a ir
a la estética para su arreglo.
Si le enseñas a tu perro estos puntos, te dará gusto
escuchar cuando vayas a recogerlo: "Su perro se portó
de maravilla, está muy bien educado", en lugar de oir
un "Se puso muy inquieto y sin querer lo cortamos"
Es muy importante acostumbrar a tu perro al arreglo de un profesional,
es por el bienestar de ambos.