El
deseo sexual canino comienza a manifiestarse aproximadamente a las
siete semanas de vida. Aún en esta etapa de cachorro, el
juego que éstos presentan simulando montas define la conformación
del comportamiento sexual de adulto, y son esenciales para su desarrollo.
Este comportamiento de monta en un adulto, no debe confundirse
con las experiencias lúdicas (juegos) de los cachorros. En
un adulto, esta conducta se tratará seguramente de un trastorno
de comportamiento.
Por supuesto, los machos que montan a otros machos lo ahcen simplemente
para demostrar superioridad o jerarquía, y no es precisamente
un problema
de conducta.
En el caso de las hembras, éstas pueden montar a otras hembras
por razones jerárquicas o bien por que están en celo,
y es una manera de demostrarlo.
La pubertad
Alrededor de los dieciseis y los dieciocho meses de edad, en la
mayoría de las razas caninas, llega la pubertad. Existen
diferencias en los tiempos de maduración sexual, que en algunos
casos puede deberse a factores climáticos relacionados con
la época del año, peso del animal, alimentación
y estímulos recibidos del entorno.
El aumento de hormonas masculinas en los machos, afecta su comportamiento.
Su orina se vuelve con un olor más "adulto". Ya
comienza a orinar
levantando la pata. El deseo sexual en el macho, lo acompañará
a lo largo de toda su vida, y es por eso que se le debe encausar
para evitar conductas indeseables. En una ciudad, donde la población
canina es importante, siempre existe alguna hembra en celo,
y la sola presencia de su olor, genera la excitación en el
macho, que debe en la mayoría de los casos cargar con la
frustración de no consumar su deseo.
En
las hembras, la revolución hormonal les genera, habitualmente,
dos períodos de celo
a lo largo del año, y es en esa instancia cuando el deseo
sexual se halla presente y puede aceptar la cruza
o monta por parte del macho. La fecundidad es relativamente
posible al año de vida. [más
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En el primero o precelo, la perra tendrá secreciones vaginales
y sangrado; su comportamiento cambiará sensiblemente, se
encontrará más activa, y en estado natural, la hembra
marcará gran parte de su territorio con orina cargada del
irresistible olor que atraerá a los machos. De todas formas,
en esta etapa, la hembra aún no se encuentra dispuesta al
cortejo, y rechazará los intentos de los machos por montarla.
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En el segundo período, aproximadamente ocho o diez días
después, comienza el
celo propiamente dicho. Es aquí cuando la hembra ya es
fecunda y está dispuesta al cortejo, pues se lleva a cabo
la ovulación. Los machos a su alrededor enloquecerán.
El galanteo y los juegos previos a la
cópula se tornarán indispensable para que la hembra
se encuentre receptiva. Cuando ésta considere estar dispuesta,
ladeará su cola, exponiendo su vagina al macho. Éste,
haciendo uso de las tentativas lúdicas de cachorro, la montará
desde atrás ayudado por los movimientos de la hembra. [más
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El tercero de los períodos, es el de la gestación
o pseudogestación (si no se ha apareado). Dura el tiempo
de la gestación
(aproximadamente dos meses) y finaliza con el
parto. [más
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El cuarto y último período es el de la reestabilización
hormonal y la hembra vuelve a su comportamiento habitual. Debido
a que no hay una actividad hormonal representativa, muchos veterinarios
excluyen esta etapa como parte del celo, ya que tampoco se demuestra
interés por los machos.
¿Sabías que...
... el instinto de la perra la obliga a buscar el lugar más seguro para poder parir o "dar a luz" a su camada?