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"¿Me da para mi calaverita?" puede llegar
a ser cierto
La
fiesta de Halloween y el día de muertos están ya a
la vuelta de la esquina. Pronto, decenas de vampiros, momias y brujas
inundarán las calles y llegarán a tocar a tu puerta
pidiendo que les des dulces o incluso dinero. Para muchos de estos
niños, estos días son esperados con ansia, debido
a la cantidad de golosinas que pueden conseguir.
Pero esta especie de ritual tradicional puede convertirse en una
verdadera pesadilla en la calle de tu casa. Si tu perro se pone
a ladrar desesperadamente en cuanto escucha que alguien toca la
puerta o que llegan extraños que además vienen disfrazados
de manera estrafalaria, la situación puede ponerse extremadamente
difícil de controlar. El que tu perro salte encima de los
niños puede provocar que algunos se suelten a llorar espantados
y que más tarde tengas que explicarle a sus padres cómo
sucedieron las cosas. [más
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| ¿No era fiesta de disfraces? |
No siempre lo más simple es lo mejor
La manera más obvia y más sencilla para manejar el
problema de un perro que comienza a ladrar excesivamente cuando
alguien está en nuestra puerta es ignorarlo y dejarlo que
continúe hasta que se canse, o encerrarlo en el baño
o en alguna otra habitación de la casa para que esté
más tranquilo. Sin embargo, esta es la peor solución
que puedas tomar. De hecho, estarás convenciendo a tu perro
de que "algo malo" se oculta detrás de la puerta
y por esa razón lo llevas a otro lado más "seguro".
La ansiedad que un perro pueda tener contenida en este tipo de situaciones
puede verse desbordada en un problema más grave: el hecho
de que tu perro comience a morder los muebles o cualquier otra cosa
para tratar de calmar su angustia. Incluso podría volverse
agresivo.
Siéntate y compórtate
El Halloween puede presentar la mejor oportunidad para entrenar
a tu perro y quitarle algunos vicios modificando su comportamiento.
Una buena idea es enseñarle a permanecer "sentado"
y "quieto" mientras tú repartes dulces a los niños
que llegan a tu casa. Quizá te convenga tener a lamano premios
especiales para tu perro, de manera que puedas recompensarlo cada
vez que logra permanecer en esa posición durante un buen
rato. Puedes iniciar premiándolo cuando llegue al primer
minuto, más tarde a los cinco minutos, luego a los diez y
por último a los 15 minutos. Al controlar de este modo a
tu perro, evitas que salte encima de otras personas, o que salga
hacia la calle cada vez que abres la puerta.
Ten en mente que este tipo de ejercicios mejoran con cada práctica.
Si estás preocupado por el modo en que tu perro manejará
el Halloween de este año, comienza a poner en práctica
estos ejericios para que no te tomen desprevenido. Pídele
a un amigo o vecino que te ayude a tocar la puerta para controlar
la ansiedad de tu perro. Regáñalo con un fuerte "NO"
si no hace lo que le pides y comienza de nuevo el ejercicio. Por
su puesto, deberás premiarlo y llenarlo de caricias y palabras
dulces cada vez que permanezca quieto aunque suene le timbre o toquen
la puerta.
Piérdele el miedo al Halloween
Si
a pesar de todos tus esfuerzos no has logrado que tu perro permanezca
quieto al escuchar el timbre, quizá sea buena idea enseñarlo
a permanecer dentro deuna jaula en la que se sienta cómodo
y seguro. Esto no es igual a encerrarlo en una habitación.
La jaula deberá ser colocada en la cocina, la sala o alguna
habitación en la que el perro pueda ver al resto de la familia,
de este modo no se sentirá solo y seguirá "junto
a ustedes". Los perros que se acostumbran a estar en una jaula
no la ven como un castigo, sino como una guarida para protegerse
de algo que les provoca miedo. [más
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Ten mucho cuidado con los dulces que has preparado para entregarle
a los niños. No olvides ponerlos fuera del alcance de tu
perro, ya que la gran mayoría de los dulces pueden ser bastante
perjudiciales para su salud. Procura no dejar solo a tu perro cerca
de la bolsa de dulces, pues en cualquier momento podría abrirla
y darle un buen bocado a tan apetitosos manjares. [más
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De igual modo, asegúrate que tu perro no destrozará
los adornos que hayas colocado y evita que las velas que hayas colocado,
en una ofrenda por ejemplo, no constituyan ningún peligro.
Hay perros que sufrens erias quemaduras por este tipo de descuidos.
A final de cuentas, quizá te parezca una mejor idea el enviar
a tu perro a una pensión canina para evitar cualquier contratiempo
o mal rato, pero si planeas bien la fiesta de Halloween, no tendrás
nada de qué preocuparte.
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