En principio, queremos diferenciar el comportamiento alimenticio
de lo que se podría entender como alimentación,
y nos remitiremos exclusivamente a tratar esas actitudes características
que presentan los canes a la hora de comer.
Quien ha tenido poco contacto con un perro, no dejará de
sorprenderse al ver con qué ansias suelen zambullirse sobre
el plato de comida. Y más de uno podrá pensar que
el animal estaba desesperado por hambre o que hacía mucho
que no comía.
En
realidad esta conducta no es más que un vestigio de las conductas
de manada. En estado salvaje, cuando los perros cazaban y se hacían
de una presa, sólo comían más quienes más
deprisa lo hicieran. También resulta inalterada la actitud
de comer cantidades desproporcionadas. Pero no todo se explica en
las conductas de sus antepasados.
Al igual que sucede con algunas personas, los perros pueden transferir
ciertos problemas de su entorno a un problema de conducta alimenticia.
[más
información] Esto puede deberse por ejemplo, al aburrimiento
o a celos que puedan tener por alguna actitud de su amo. En estos
casos es habitual que el animal ingiera su comida tratando de llamar
la atención y suele suceder que lo haga ruidosa y excesivamente.
La regurgitación
Algo que nos puede hacer pensar que el perro está enfermo
o que presenta algún problema, es el hecho de que vomite.
Sin embargo, las características fisiológicas de estos
animales, difieren de las del hombre, y su aparato digestivo recurre
a esta forma cuando el can se ha excedido en la ingesta, que además
habitualmente el perro traga el alimento sin masticarlo. Para poder
digerir las comidas, el aparato digestivo recurre a sus jugos gástricos,
muy ricos en ácido clorhídrico y pepsina, pero así
y todo, algunos residuos de comidas pueden ser difíciles
de pasar por el píloro (la abertura entre el estómago
y el intestino) y por lo tanto se estimula el vómito. Esta
solución a la que recurre el aparato digestivo del animal,
es absolutamente normal, hasta el punto que pasado el "descongestionamiento",
el perro suele volver a ingerir estos alimentos expulsados para
continuar su proceso.
Alegría, llegó la comida
Es
normal que nuestra mascota se sienta excitada a la hora de alcanzarle
la comida. Esto que se entiende apriori como alegría, además
se explica como otra de las herencias que se presentan de su estado
salvaje.
Cuando la madre regresaba a la madriguera, los cachorros, saltaban,
corrían y se paraban en dos patas, no sólo por la
alegría que les generaba la presencia de su madre, sino para
estimular la regurgitación de ésta. Así, mediante
el samarreo, su madre expulsaba los alimentos que les traía
en su estómago y ellos se hacían de los mismos.
¿Sabías que...
... debes acostumbrar a tu cachorro a usar un collar desde pequeño, para que más adelante no tengas problemas cuando lo intentes llevar de paseo?