...
al menos no mientras ladra. El ladrido siempre es asociado a los
perros y es tomado como una manera de "hablar" del mismo.
Esta conducta tan característica de los caninos, tiene su
orígen (al igual que el aullido) en sus ancestros: los lobos.
Sin embargo, el hecho de que los perros sean mucho más representativos
cuando de ladrar se trata, se explica en la selección que
la mano del hombre ha ido realizando a lo largo de los siglos.
Pero, tratemos de analizar este comportamiento de una manera más
minuciosa. Veamos la conducta que desarrollan los lobos. Como animal
de manada, en su estado salvaje, utilizan el ladrido en raras ocasiones.
Lo hacen solo a modo de advertencia y por lo general con un solo
ladrido. De este modo, sus cachorros saben del peligro que los amenaza
y corren rápidamente en busca de protección. Una vez
que el peligro ha pasado o ha sido identificada la falsa alarma,
continúan con su actividad cotidiana como si nada hubiera
pasado.
Por el contrario, el hombre en su búsqueda de perros guardianes
o de protección, ha favorecido la reproducción de
los perros que ladran más. Un perro que ladra avisa de un
posible peligro, y advierte al intruso que no se acerque.
Otro motivo que seguramente ha influenciado en el ladrido del perro,
es a la imposibilidad de actuar como en su estado salvaje, en la
vida doméstica. Normalmente el animal decididamente atacaría
o escaparía, pero al estar limitada esta conducta, reacciona
con un ladrido continuo.
No cualquier perro ladra
Un ejemplo más esclarecedor sobre la influencia del hombre
en el ladrido del perro, lo demuestra la falta de esta conducta
en perros de caza. Si éstos ladraran, harían huir
a la presa.
Otro ejemplo, lo prueban los Basenji,
que en su estado salvaje natural, raramente ladran, pues el ladrido
facilita a los depredadores la ubicación de la manada.
¿Sabías que...
... en reposo, la frecuencia cardíaca normal de un perro varía de 90 a 120 latidos por minuto?