No
es posible precisar exactamente el origen del perro doméstico,
una de las teorías más aceptadas afirma que los mismos
descienden de una especie de lobo chino que se adaptó a la
convivencia con el hombre.
Cuando el hombre ingresa a América ya lo hace acompañado
de perros, básicamente se distinguen dos grupos, uno que
utilizaba para la caza y otro que utilizaba para que tirara su medio
de transporte.
Lo importante aunque no sepamos su origen exacto es que está
cada vez más cerca del hombre adquiriendo gran importancia
debido a su infinita fidelidad y disposición para cooperar
en una impresionante cantidad de tareas como las de lazarillo, guardián,
pastor, rastreador, cazador y también como un integrante
de la familia, quizás uno de los más importantes roles
hoy en día.
Nuestro fiel compañero más allá de su florecimiento
y cambios producidos por la mano del hombre, cuenta con una historia
propia, aquella que habla de su origen y su evolución a lo
largo del tiempo, y los pesares y duros momentos vividos hasta llegar
a convertirse en nuestro mejor amigo.
La prehistoria..
Hace
casi setenta millones de años, luego de la desaparición
de los dinosaurios, las cambiantes condiciones de la atmósfera
favorecieron el desarrollo de otras especies de seres vivos, como
los mamíferos y entre ellos, la primeras variedades de perros.
La continua evolución llevó a que, hace sesenta millones
de años atrás y durante veinte millones de años
más, en lo que hoy es Europa y Asia, viviera el Cynodectes,
considerado por muchos estudiosos como el primer antepasado del
perro actual.
A partir de allí y pasando sucesivamente por el Daphoenus,
el Mesocyon, el Cynodesmus, y el Tomarctus,
se llego hace casi diez millones de años al verdadero Canis,
del cual hace unos quinientos mil años se llegó al
Canis lupus, probable arquetipo del perro doméstico.
En su evolución, tuvo ciertas influencias genéticas:
el lobo asiático de pequeño porte, posibilitó
la aparición de razas pequeñas como el pekinés,
mientras que el europeo aportó su material genético
para que sugieran muchas razas, pero la mano del hombre sea quizás,
el factor que más haya determinado sus distintas evoluciones.
La alianza entre el hombre y el perro puede ser fechada en una
época mucho más cercana a la nuestra. En efecto, las
primeras domesticaciones de perros se remontan a hace quince mil
años. No se sabe con exactitud cómo sucedió,
pero se supone que grupos de perros salvajes adoptaron la costumbre
de vivir cerca de los asentamientos de nuestros lejanos antepasados
para alimentarse de los restos que estos dejaban.
El
hombre por su parte, debió encontrar útil la presencia
de aquellos animales que, de noche, con sus ladridos, le avisaban
de la proximidad de extraños y que además le libraba
de los restos que él desechaba.
Con el tiempo, quizás los perros empezaron a seguir al hombre
durante la caza para alimentarse de las sobras luego de que éste
despellejara la pieza cobrada. El hombre entonces, también
debió darse cuenta del instinto de cazador del perro y decidió
explotarlo, sirviéndose de él para impedir la fuga
de las presas. Hombre y perro muy probablemente se descubrieron
recíprocamente útiles por instinto e inconcientemente.
De ahí en adelante sin embargo, su relación debe haber
sido mucho más conciente y programada.
¿Sabías que...
... el olfato del Bloodhound es tan sensible que en muchos países estos perros son utilizados para rastrear criminales?