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Orígen
del Bloodhound
ORIGEN: Bélgica.
CLASIFICACIÓN A.K.C.: Grupo
2 : Sabuesos.
CLASIFICACIÓN F.C.I.: Grupo
VI: Sección 1.1: Perros tipo Sabueso de talla grande.
Con Prueba de trabajo.

ORÍGEN DE LA RAZA
BLOODHOUND
(Perro de San Huberto - Chien D'Saint Hubert)

Por: Dr. Jorge Luis Lerin M. [CÓMO
CONTACTARLO]
HABÍA UNA VEZ . . .
La fantasía popular sitúa al Perro de San Huberto,
en el séquito de Francoìs Hubert. La leyenda cuenta
que este noble se encontraba cazando un viernes santo del siglo
VII, acompañado, al aparecer de unos ruidosos perros de olfato
infalible mientras vagaba por el bosque buscando presas, el gentil
hombre tuvo como blanco en el campo, una visión muy extraña
vio a un ciervo sobre cuya hermosa cornamenta brillaba la cruz de
Jesucristo. Impresionado, abandono para siempre su vida disipada
y se dedicó a la contemplación e incluso fundó
la abadía para acabar siendo obispo de Lieja y mucho mas
tarde Patrón de los cazadores. Su monasterio se levantó
en las Ardenas y fue durante siglos criadero de perros para caza,
desde entonces se les empezó a llamar perros de San Huberto.
Actualmente en esta zona continúa impartiéndose la
bendición a los perros de caza justo cuando comienza la temporada
de caza de venados, y el primero que se bendice es precisamente
el Bloodhound.
Origen de la Raza
Su antigüedad le hace aparecer como padre de numerosas razas
de sabuesos. Como la mayoría de las viejas razas eminentemente
cazadoras, el Bloodhound en su utilización ha sufrido el
paso del tiempo y sobre todo de la evolución, modificación
y desarrollo de los métodos de caza. De óptima aplicación
para la caza mayor, es enormemente resistente y persistente en la
consecución y seguimiento del rastro. Es de esta forma como
demuestra sus sobresalientes cualidades olfativas.
Catalogado como el rey de los sabuesos, este apelativo se debe
a que se vislumbra en esta raza el prototipo ideal de un perro de
rastro, y su paternidad sobre gran parte de estas razas. También
fue el rey de las jaurías de diversos monarcas franceses
con los mejores ejemplares regalados por los monjes de la Abadía
del que reciben el nombre.
EN BUSCA DE SU ORIGEN
Conozcamos, pues, su devenir histórico. ¿Cuál
fue su origen? Una vez más, las manifestaciones artísticas
del hombre han jugado un enorme papel en la siempre difícil
tarea de obtener y consolidar pruebas sobre las que asentar las
principales hipótesis que aclaren el origen histórico
de muchas de las actuales razas caninas.
Abundando en este sentido, la primera imagen de un San Huberto
se requiere ver en una plancha de terracota de una antigüedad
que datan los expertos entre el año 2000 y el 1000 antes
de Cristo y que fue encontrada donde se enclavaba la antigua Babilonia.
También es posible y no puede ser descartado su entronque
con los molosos provenientes de Asia, que fueron seleccionados y
perfeccionados por sus cualidades venatorias. Así lo demuestran
unos relieves encontrados en el palacio del rey de Nineveh (Asiria)
fechado en el año 700 antes de Cristo.
Otras teorías aportan otros matices sobre el posible origen
de esta raza, situando su cuna geográfica entre los márgenes
de los ríos Tigris y Eufrates, a la sombra de sus fértiles
tierras y bajo la influencia social y cultural de Egipto. La obra
The complete Dog Book del American
Kennel Club (AKC), identifica una mención sobre una raza
de perros cazadores que no tenían competidores a la hora
de seguir un rastro y poseedores de una gran determinación
para ir tras las presas.
Antes del comienzo de la era Cristiana, Jenofonte, escritor y filósofo
griego (c.430-335 aC.) se atribuyo la autoría del tratado
La Caza (cinegética), del que se viene dudando sea
el autor, pero ahí se describe a los sabuesos como unos perros
grandes, de frente ancha, ojos negros, orejas delgadas y largas.
Autores anglosajones aseguran que el Bloodhound llegó a
las islas Británicas con los primeros romanos sobre el año
55 a.C.: sus crónicas relatan que los acompañaban
perros de guerra tipo molosoide que son los ancestros del actual
mastiff y otros que se encargaban de acompañar en la caza
y en la persecución de prisioneros a través del rastro.
Otra obra antigua sobre la caza de gran importancia es el tratado
escrito por el historiador y filósofo griego convertido a
la ciudadanía romana: Flavio Arriano. (c.105 180 a.C.).
En él encontramos bellas consideraciones y comentarios sobre
este noble arte y en especial me gustaría destacar un párrafo
sobre la naturaleza de los perros de la Galia, y al respecto nos
dice:
Los Galos cazaban sin servirse de lazos, y no para preocuparse
por la presa, si no para gozar de la belleza de la caza, por que
tenían una raza de perros, no menos hábiles que las
razas caria y cretens. Para seguir una pista por el olor, pero en
la cual las formas carecían de gracia. Tales perros venteaban
ladrando y aullando como los perros de Carea, pero eran más
ardorosos en seguir la pista, en su voz tienen quejidos y lamentos,
en la persecución ladran, no como si estuvieran irritados
contra el animal, sino como si se lamentasen y suplicasen.
Por estas cualidades era llamado Canis Indagador por los
romanos. Haciendo mención, Es un perro que persigue
el rastro de sangre con la nariz pegada al suelo y en silencio
LA HISTORIA MODERNA.......
Aquí encontraremos dos historias diferentes pero con un
mismo resultado y varias similitudes
Con los perros grises de San Luis traídos por el rey de
sus cruzadas en Oriente, los Fauves de Bretaña y los perros
blancos del rey, el Chien de Saint Hubert forma parte de las cuatro
razas de perros reales citados por Carlos IX como antepasados de
todos los perros de montería.
Ya en el siglo XIV, Gaston Phebus , conde de Foix y uno de los
mas célebres cazadores de la historia, alababa los méritos
de los perros negros de la abadía Ardenesa de Saint Hubert,
tradicional protector de los cazadores. Los monjes de Saint Hubert,
ofrecían cada año los seis mejores ejemplares al rey
de Francia en su aniversario. La raza declina a partir de la revolución.
A finales del siglo XIX, el conde de Canteleuse lamentaba que en
Francia solo quedaran unos pocos Saint Huberts, que además,
debían de ser Bloodhounds de orígen inglés.
En efecto, ya en el siglo XI Guillermo el conquistador
había llevado a Inglaterra perros de Saint Hubert que se
cruzaron seguramente con mastiffs, una de las razas más antiguas
en Gran Bretaña. Y si bien los sabuesos descritos por Phebus
suelen tener la cabeza voluminosa, ninguno la tiene tan arrugada
como la que caracteriza al Mastiff y se encuentra, también
en el Bloodhound.
Los ingleses mantuvieron durante mucho tiempo la costumbre de importar
Saint Huberts; y así, durante el reinado de Enrique IV, se
llevaron jaurías enteras al otro lado del canal de La Mancha
, como las que Beaumont ofrecióa la Reina Isabel.
El estándar
actual de la raza lo detenta Bélgica de acuerdo con las
reglas de la Fédération
Cynologique Internationale (FCI), Se trata en efecto del regreso
al país de origen (las Ardenas), de perros cruzados con otras
razas en Inglaterra y fijados en un nuevo estándar. Los sabuesos
suizos de los que se dice descienden de perros criados en antaño
en la celebre abadía ardenesa, tienen la cabeza mas fina,
Así pues el Saint Hubert sobrevive hoy fundamentalmente bajo
la forma del Bloodhound.
La segunda (pero no menos importante) referencia histórica,
menciona que hasta finales del siglo VII de nuestra era cristiana
no se encontraban más referencias acerca de esta raza y son
precisamente las más documentadas. Puede resultarnos curioso
que sean unos religiosos los que protagonizaran los primeros episodios
de la selección y preservación de esta raza canina.
Fueron unos monjes moradores de un viejo monasterio en las Ardenas
(hoy Bélgica), custodios de las reliquias de San Huberto
los que establecieron un primer centro de cría selectiva
de esta raza de perro corredor de rastro. El clérigo Huberto
se convirtió en uno de los santos protectores medievales
de la caza. La tradición de crianza de estos perros en el
monasterio de Andain (ardenas) sobrevivio hasta el año 1789
y según la leyenda, los monjes que la habitaban regalaban
al rey de Francia los seis mejores ejemplares de cada año.
Si hacemos caso de lo que contó el conde de Cauteleu (uno
de los más antiguos y afamados criadores de la raza que vivió
en el siglo XIX), este perro fue conocido en el siglo VIII como
perro de Flandes.
Prácticamente todos los autores que han profundizado en
el estudio de la raza coinciden en establecer la existencia de dos
tipos variados en el color, pero de casi igual configuración
morfológica. Una era de color blanco, poco apreciada, que
fue desapareciendo paulatinamente y recibió el nombre de
Talbot en honor de la aristocrática familia del rey (también
conocidos como los perros blancos del rey), que los importó
a las islas de la mano según se cree de Guillermo el
conquistador en el siglo XI. Dicha variedad fue descrita por
Richardson: El Talbot puede ser la más antigua entre
los corredores. No es rápido, tiene la boca grande, las orejas
muy grandes y largas, el vientre despoblado y de pelo duro, con
un manto muy bello habitualmente de un blanco puro. Ante
la situación actual de total desaparición de esta
raza, aficionados franceses han intentado recuperarla a través
de otro gran rastreador, el sabueso Gran Gascón Saintogeois,
que es el más próximo según Richardson.
La otra variedad de color, marcada fuertemente por el negro, obtuvo
mejor acogida y fue el que se consolidó. Se le identificó
en el continente con el nombre de Saint Hubert, en honor al patrono
de la caza. Mientras en Inglaterra recibía el nombre de Bloodhound,
no se sabe bien si en consideración a su cometido de perro
seguidor del rastro, o de la expresión blooded hound referida
a la pureza de sangre, Fue el gran perro venteador utilizado en
las fastuosas cacerías medievales de los duques de Normandía
y de Borgoña.
A lo largo de los años siguientes hasta llegar al momento
presente, la evolución y el acontecer de esta raza es muy
rico en detalles e historias, la evolución de la raza se
produce de la mano de los grandes señores de la nobleza medieval
de Francia que lo incorporan a las grandes jaurías de caza
para el rastro Es un perro que se intenta mejorar sobre todo en
su andadura y fijación en la eficacia de su capacidad olfativa
y de búsqueda del rastro de la pieza. El resurgir en Europa
continental se ha dado en dos ocasiones, la primera en la época
medieval de la mano de las líneas de sangre que se han preservado
en Gran Bretaña, pues no olvidemos que muchos ejemplares
fueron regalados a los nobles de estas tierras por otros franceses,
y otros tantos fueron llevados por los normandos después
de participar en las cruzadas. Corre la mitad del siglo XIX. Los
ingleses no sólo han preservado la raza, también la
han mejorado. A partir de estos ejemplares se reinicia la crianza
francesa fundamentalmente.
Ya en el siglo XX, el Bloodhound como se conoce en la actualidad
había llegado al continente Americano, se cree que fue traído
junto con esclavos negros que trabajaban en las plantaciones y que
con éstos se les localizaba cuando pretendían huir.
Cuando estalla la segunda guerra mundial esta raza se ve amenazada
nuevamente, ya que se pierde un gran número de ejemplares
y se teme la desaparición de la misma, pero se llevan ejemplares
americanos y la raza se realza nuevamente ahora con sangre de ejemplares
americanos. Por esto entendemos que el bloodhound esta destinado
a sobrevivir.
Por: Dr. Jorge Luis Lerin M. [CÓMO
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