La
crueldad hacia los animales se puede manifestar de muchas maneras:
negligencias, abandonos, tenencia irresponsable, espectáculos
crueles con animales o actos de crueldad manifiesta. Los actos de
crueldad hacia los animales en España sólo pueden
ser castigados con sanciones administrativas: puedes ir a prisión
por robar un coche pero no por maltratar a un animal.
La violencia hacia las personas (maltratos en mujeres y niños)
y la saturación del sistema judicial y penal, son argumentos
habituales para negar mayor implicación en la lucha contra
la violencia hacia los animales. Cada vez existen más estudios
y trabajos que evidencian la conexión que existe entre la
violencia hacia los animales y la violencia hacia las personas.
Tomar más en serio la violencia hacia los animales, supone
por tanto un beneficio en la lucha contra la violencia hacia las
personas:
El abuso hacia los animales puede indicar que existe un problema
más profundo: los niños que abusan de los animales
pueden vivir en situaciones de abuso y pueden estarse graduando
en la violencia hacia las personas.
La crueldad hacia los animales puede ser el único signo
visible de una familia donde existe abuso: mientras el abuso hacia
los niños y las mujeres suele ocurrir en privado, el abuso
hacia los animales suele cometerse de forma abierta.
Los testigos o víctimas de la violencia hacia los animales
y las personas suelen hablar más fácilmente sobre
el abuso hacia los animales: esto comienza un dialogo con las
autoridades que puede conducir a descubrir al responsable de la
violencia a las personas.
La violencia es violencia: una persona que abusa de los animales
no tiene empatía hacia otros seres vivos y tiene el riesgo
de generar violencia hacia las personas.
El sistema judicial que sufre una sobrecarga de trabajo no
considera la crueldad animal como una prioridad frente a los casos
de asesinato, violación, maltratos y otros crímenes
violentos: el tratamiento eficaz de la crueldad hacia los animales
por la policía, fiscales y jueces puede representar la
diferencia entre controlar la violencia o dejar que siga creciendo.
Pero el procesamiento no es suficiente: el tratamiento y monitorización
también son cruciales para romper el ciclo de la violencia.
Los programas de apoyo psicológico pueden ayudar a reconocer
y/o mejorar otras formas de violencia. Los programas innovadores
que utilizan la interacción con los animales pueden ofrecer
tratamiento a delincuentes juveniles de manera que aprendan a
generar empatía, confianza y habilidad para comunicarse
de forma no violenta.
Ahorcamientos de galgos en España
El
Galgo Español
es una raza de lebreles reconocida por la Federación Canina
Internacional (FCI), que es muy popular en algunas zonas de España
debido a su uso en la caza de la liebre. Desgraciadamente, algunos
propietarios de estos perros pagan sus años de servicio,
lealtad y amor con el abandono e incluso el ahorcamiento, por una
horrible tradición que a las puertas del siglo XXI, todavía
no se ha erradicado de algunos lugares de España.
El Greyhound
se importa principalmente de Irlanda, donde su cría no solo
es muy popular sino que incluso está subvencionada con fondos
Europeos. El greyhound
irlandés se utiliza para la competición en canódromos
o galgódromos debido a su desarrollada musculatura. En España
actualmente sólo existe un galgódromo oficial, en
Barcelona dado que los canódromos de otras provincias Españolas
han ido cerrando en los últimos años. El uso comercial
del greyhound,
junto con una legislación poco rigurosa, hace que sea preciso
mejorar las condiciones de bienestar de los galgos de carreras y
promover programas de adopción de galgos
y greyhounds
como animales de compañía, para ofrecerles la oportunidad
de un retiro digno una vez ha finalizado su actividad como corredores
o cazadores.
Los
galgos de carreras son generalmente importados de Irlanda y raramente
se crían en España, aunque algunos greyhounds
retirados se utilizan como criadores en cruces con galgos Españoles
que serán utilizados posteriormente en la caza. Los galgos
españoles que se usan para la caza de la liebre en zonas
de Castilla, Extremadura y Andalucía son criados sin ningún
control ni programas de adopción. En algunos lugares, los
galgos de caza que dejan de ser útiles, no sólo se
sacrifican sino que se hace siguiendo una tradición que se
remonta a la edad media. Estos perros son ahorcados o se atan a
un árbol donde mueren lentamente por asfixia o de hambre
y sed. Dado que antiguamente el galgo era una raza distintiva de
la aristocracia, ésta demostraba su poder a los campesinos
colgando a sus perros de un árbol como amenaza hacia ellos.
Las denuncias internacionales sobre esta situación han hecho
que no aparezcan tantos perros ahorcados en los pinares de estas
zonas, pero se ha incrementado el número de abandonos.
¿Sabías que...
... debes tener en cuenta que al viajar con tu perro hay zonas en las que abundan las garrapatas y las pulgas, para poder así tomar precauciones antes de viajar?