¿O debería decir Veterinario vs Entrenador?, el motivo
que me hizo escribir este artículo es, debido a que nos hemos
encontrado con varios, o mejor dicho, muchos clientes, que vía
telefónica, mail o personalmente, nos han comentado lo siguiente:
"mi veterinario dice, que si dejo a mi perro más de
un mes en otro lado o con alguien más, ya no me va a reconocer
o no me va a querer"; ampliando el comentario diciendo que
ellos no quieren eso, por lo que prefieren seguir "peleandose"
con el perro, cada vez que lo sacan a pasear, o arriesgarse a que
si se encuentran con una situación real de agresión
o peligro, tener el 50% de posibilidades de que el perro reaccione
favorablemente y el otro 50% de que no lo haga.
Mejor preocúpense en darle una buena crianza desde cachorro;
haciendo hincapié, en que si el perro ha sido maltratado
antes de que sea llevado a la escuela para su entrenamiento; cuando
el entrenador le enseña al dueño, cómo manejar
al perro, creen que el perro va a estar felíz de verlos y
les va a hacer caso, sin embargo, el perro tiene buena memoria y
si, como comento, antes del entrenamiento, era maltratado o simplemente
ignorado, no esperen que los reciba haciendo gestos y malabares
por volver a verlos; no los conoce; sin embargo, si el caso es lo
contrario, aunque tarden más de un mes en volver a ver a
su perro, éste los recibirá literalmente haciendo
fiestas, por el gusto que le da el verlos de nuevo, puesto que ha
convivido con ustedes lo suficiente para apreciarlos y por supuesto,
recordarlos.
A este respecto, no tengo más que comentar que el Médico
Veterinario "debe" encargarse del estado físico
del perro, recomendar cuidados y posibles soluciones en cuanto a
la higiene y sociabilizar con la familia; que de la mente y comportamiento,
nos encargaremos los "entrenadores" y pongo la palabra
entrenadores entre comillada, porque no todos los que dicen entrenar
perros, son entrenadores, en el argot del medio canino, les llamamos
despectivamente "jala perros"; siendo estas personas de
quienes tienen que "cuidar" literalmente a sus perros,
ya que ellos sólo tienen conocimientos empíricos (si
los tienen) a este respecto y no saben como enseñar cosas
o corregir problemas, como lo haría una persona que ha tomado
cursos y ha estado entrenando y practicando y que incluso ya imparten
cursos y seminarios para difundir su conocimiento; que a estas alturas
podrían hablar del comportamiento y reacciones de un perro
como un experto y no sólo repetir lo que leen o intentar
imitar lo que ven, como lo hacen los "jala perros".
Por lo que el comentario principal a este respecto, es que el cliente;
refiriéndome a ustedes, propietarios de perros viables de
entrenamiento, tanto de obediencia como de protección o de
ambos; valoren realmente; si se deciden a entrenar a su perro, dónde
y con quien lo llevan, chequen las instalaciones y al personal;
vean varios entrenamientos y convenzanse de como sería el
entrenamiento de su perro; sean tan quisquillosos como si fueran
a elegir un veterinario de confianza o la escuela para sus hijos;
de ello depende que su perro, realmente funcione para el fin para
el que está siendo entrenado o para la actividad que quieran
que realice.
Con esto, sólo pretendo poner en claro, que los veterinarios
y los entrenadores no estamos en contra uno del otro, simplemente
que nos ocupamos de cosas diferentes y que no debemos interferir,
uno, en el desempeño del otro.
No está por demás el recordarles que cuando un profesional
entrena un perro para guardia y protección, no se vuelve
loco, ni agresivo, o deja de ser el mismo amigo de la familia que
era antes de su entrenamiento, simplemente, madura y se hace un
animal realmente confiado y seguro de su potencial y capacidades
para realizar las actividades que le son encomendadas.